Pedacitos de Cielo


Después de muchos días de lluvia y cielo gris, hoy en la madrugada que estaba rezando y contemplando el Monte de las Apariciones, el cielo comenzó a despejarse y recibí de parte de Dios un regalo maravilloso: vi el espectáculo de la salida del sol atrás del Monte de la Apariciones. Todos los que hemos venido a Medjugorje coincidimos en algo y es que el sol no es el mismo aquí que en otros lugares del mundo, pareciera que Dios ha hecho aquí otro sol, más grande de lo normal y que brilla de otra manera. Pues al principio, comenzaron saliendo solo dos o tres rayitos, pero su luz era tan larga que sentía que me rozaban la cara, cerré los ojos para disfrutar de ese calorcito que llenó mi corazón de una inmensa alegría; sentía como el amor de Dios me iba penetrando el alma. Cuando abrí los ojos, rápidamente el sol salió por completo y brilló con todo su poder. Volví a cerrar los ojos para seguir disfrutando del calorcito que me daban esos rayos de sol, algo dentro de mí se movía y se regeneraba con la fuerza de ese Amor.

Pensé en ese momento que todos nosotros tenemos la oportunidad de recibir esos rayos de sol sanadores cada vez que vamos a Adorar a Nuestro Señor a las Capillas de Adoración, son “pedacitos de cielo” en la tierra, lugares de encuentro privilegiados con Jesús en su presencia real, verdadera y sustancial. Allí en la Adoración podemos tener encuentros silenciosos en los que Su presencia le habla a nuestro silencio. Lugares sagrados en los que elevamos nuestras oraciones al cielo, en acción de gracias, en alabanza o intercediendo por los que nos lo piden.

Así que este regalo que hoy recibí, lo puedo repetir cuantas veces quiera, solo tengo que ir a visitar a Jesús a una capilla de Adoración y llenarme de Sus rayos, de Su calor, de Su presencia, de Su amor. ¡Gracias Jesús por quedarte con nosotros en la Eucaristía!


Les seguiré contando…



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