Nuestra Navidad en Medjugorje


Hemos pasado el periodo de Adviento aquí en Medjugorje y ha sido una lección de vida que nunca imagine vivir. La preparación de todo este pueblo para recibir al Niño Jesús es algo impresionante. Siempre había escuchado decir “Preparemos nuestro corazón para recibir al Niño Jesús en esta Navidad” pero nunca hubiera sabido cómo se hace de verdad si no hubiera venido a vivirlo.

Todos los días durante las cuatro semanas de Adviento el pueblo completo asiste a misa de 6:00 de la mañana. Todos: niños, jóvenes y adultos reunidos en la misa, bien bañados y listos para la ocasión.

Hay un grupo que sube el Monte todos los días a las 5:00 am, llueva, truene o relampaguee, pase lo que pase todos están arriba en el Monte a esa hora. Y soy testigo porque desde la puerta de la terraza veía la lucesitas subiendo el Monte aunque estuviera cayendo una gran tormenta. Pero para el periodo de Adviento el sacrificio es mayor porque lo suben a las 4:30 am para bajar a tiempo de la misa de 6:00 am.

Nueve días antes de la Navidad se comienza la Novena de Navidad y todos suben el Monte de las Apariciones en grupos de familias, o amigos, o parejas de novios, o individualmente; como sea se sube el Monte. El día 24 de diciembre, el día tan esperado, todos ayunan hasta las 6:00 pm y luego celebran la Navidad en familia.

Tuvimos el privilegio de ser invitados por una familia “Medjugoreana” a pasar la Navidad con ellos y pudimos participar de sus actividades familiares. ¡Qué hermoso todo lo que hacen la Noche Buena!. Cuando llegamos nos invitaron a tomar vino hecho por ellos y un licor de cereza igualmente hecho por ellos, también comimos panes y dulces típicos que ellos mismos hacen, nos contaron que se preparan con la comida cocinando por dos semanas antes de Navidad.

Luego hicimos una actividad realmente linda, se las cuento: Invitan a entrar a su casa al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Y para hacerlo, primero sale de la casa la cabeza de la familia, que es el papá, y afuera tienen 3 trozos de leña. El papá coge uno de los trozos, toca la puerta y cuando lo dejan entrar, los que estamos adentro le tiramos trigo, para que no deje de faltar el pan en su casa. Luego salen los hijos de la familia y se hace la misma mecánica y al final salen las mamás y se hace lo mismo. Los trozos de leña se ponen en la chimenea y se queman. Se queman para que el fuego que trae Dios encienda nuestros corazones. ¡Qué felices nos sentimos de poder hacer algo diferente el día de Noche Buena!.

Después nos reunimos todos alrededor de la mesa y rezamos un Rosario en el que participamos todos. Se rezó en croata, español y sueco. Luego brindamos y cenamos comida típica de estos lugares: sopa de pollo, rellenos de chile con carne y salsa, y como plato principal cordero. Hablamos de muchas cosas, de cómo celebramos nosotros la Navidad, de nuestras costumbres pero lo más conmovedor fue oír de la boca Don Jure (el padre de familia), cómo se enteró del primer día de las apariciones de la Virgen. Él fue testigo de primera mano ya que toda su vida ha vivido en Medjugorje cerca del Monte de las apariciones. Eso abrió nuestros corazones de par en par y sentíamos una gran emoción de poder hablar con alguien, que siendo un poquito mayor que los videntes, se dio cuenta del milagro qué estaba sucediendo desde el primer día.

Después de comer nos despedimos todos muy felices de compartir y sorprendidos de cómo Nuestra Madre del Cielo nos une siendo dos culturas totalmente diferentes y viniendo de tan lejos. El hijo menor de 18 años, que es muy serio y no muy abierto a cosas distintas a su cultura nos dijo: -“¡Creanme que estoy muy feliz! Aunque no sepa cómo expresarlo!” Y eso fue realmente un gran regalo.

Ya muy felices nos fuimos a la iglesia, donde se comienza la Noche Buena con Adoración al Santísimo y luego la misa de media noche.

Realmente ha sido un Navidad diferente, llena de enseñanzas, nos ha enseñado a darle importancia al verdadero significado de la Navidad, a saber cómo prepararnos en el tiempo de Adviento y no desviar nuestra atención del Nacimiento de Nuestro Salvador. Hemos pasado lejos de nuestras familias, que por supuesto nos han hecho una gran falta, pero Dios nos ha rodeado de amor, de paz y de esperanza. Ya vamos listos para seguir en nuestras labores diarias y llenos del amor de Dios y de nuestra amada Gospa para poder darles lo mejor de nosotros a nuestros peregrinos.


Les seguiré contando…



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