He aquí el esclavo del Señor


El día de la Inmaculada Concepción, tuve la oportunidad de estar en la misa de clausura de una peregrinación de españoles, era a las 7:00 am, así que bien temprano me preparé para estar puntual. El día amaneció impresionantemente lindo, el cielo azul y despejado haciéndole los honores a la Inmaculada.

La homilía, ¡Perfecta para una clausura de peregrinación a Medjugorje! El sacerdote nos recibió diciendo que era el día de la Madre, un día grande para celebrar y que a pesar de ser tan temprano la Virgen nos había reunido a todos en torno a la Eucaristía.


La primera lectura hablaba de cuando Adán y Eva sienten vergüenza después de haber comido del fruto prohibido. Nos decía el padre, que cuando Adán es engañado por el demonio, por la serpiente y cae en el pecado, se queda desnudo con las vergüenzas al aire. Eso mismo nos puede pasar a nosotros cuando pequemos después de haber tenido el privilegio de experimentar el sacramento de la penitencia y ver cómo se derrama la gracia y el amor en los sacramentos en este lugar.

Pero vemos en Adán y en Eva la acusación, típica reacción de nosotros, la culpa siempre es del otro, no es mía, la culpa siempre es de mi esposo, hermano, compañero, amigo, vecino, etc. Cuántas veces nos comportamos así: “Eso es culpa de” …, pero, ¿Qué parte de culpa tienes tú?, porque Adán perfectamente hubiera podido decidir y decir: -“Yo no quiero comer la manzana”, pero cayó, y la culpa es suya. Así que analicemos que parte tenemos que cambiar nosotros para que todo a nuestro alrededor cambie. Empecemos nosotros, no esperemos a qué los demás cambien, somos nosotros los que hemos tenido el privilegio de ser llamados por la Madre para ser testimonios de Paz.


En el Evangelio, el ángel le dice a María: -“¡Alégrate llena de Gracia!, El Señor está contigo”, deberíamos de tomar esas palabras para nosotros ¡ALÉGRATE LLENO DE GRACIA! porque así es, nos vamos llenos de la gracia de Dios desde este Santo lugar. No podemos después de este encuentro seguir pecando lo mismo, porque El ángel me está diciendo ALEGRATE LLENO DE GRACIA EL SEÑOR ESTA CONTIGO, pero, ¿Estamos dispuestos a cambiar, a dejar de pecar? Hemos estado con la Virgen, rezando el Rosario por todos lados, pero, ¿Estamos dispuestos a cambiar?

Tomemos en serio las palabras del ángel, PARA DIOS NO HAY NADA IMPOSIBLE, muchas veces decimos: -“Yo no tengo remedio, no puedo dejar esto, esto es parte de mi personalidad, soy insoportable”, etc. pero ¿Estoy dispuesto a poner a Dios en el centro de mi vida, para que ilumine todos esos rincones que están en tinieblas? ¿Me voy a dejar iluminar y llenarme de gracia para que Dios pueda entrar en mí y que pueda cambiar mi vida? Si pongo a Dios en un rincón es imposible que alumbre las cosas que tengo escondidas, pero si lo pongo en el centro iluminará todo lo que hay alrededor.


Ahora miremos la actitud de María que dice: -”¡HAGASE!”, la actitud del que todo lo espera de Dios, que sabe que por sí mismo no puede hacer nada, porque si uno se esfuerza sin Dios lo único que hace es caer igual que Adán, pero si ponemos a Dios en el centro con la misma actitud que la Virgen María, HE AQUI EL ESCLAVO DEL SEÑOR, tu vida cambiará, no será fácil porque hay rincones que uno no deja que el Señor los ilumine y talvez hay que entrar con un taladro y un mazo, ¡Y dolerá!, pero hay que dejarlo entrar, no esperes más entrégate HOY de la misma manera que la Virgen: HAGASE y verás como tu vida cambia.


Les seguiré contando…



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