El sexto día de las apariciones


Aquella tarde, sobre el Podbrdo, un hombre había llevado en brazos, cerca de los videntes, a un niño llamado Danijel Setka. Allá arriba el padre tomó en brazos al niño y le apoyó la cabeza sobre su hombro. Los videntes vieron la pequeña cabeza del niño balancearse como si no lograse estar erguida. En cuanto la Virgen aparació, los chicos le dirigieron la apenada súplica:

-Gospa querida, podrá sanar el pequeño Daniel? Haz un milagro para que todos vean!

La Virgen miró al niño con infinita ternura y dijo:

-Que los padres recen, crean firmemente y ayunen. Id en La Paz del Señor

Según los testimonios, después de algunos días el pequeño Daniel sanó.

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