El Krizevac

Este día nos levantamos temprano así como dije ayer: Al que madruga Dios le ayuda. Hoy subimos el Krizevac o montaña de la Cruz. Que fue construída por los mismos habitantes de Medjugorje para conmemorar los 1900 años de la muerte Jesús. La Cruz se terminó en 1933 y dentro de ella hay una reliquia de la verdadera Cruz de Cristo. Tiene 10 metros de alto y la montaña tiene 550 metros de alto. Empezamos a subir a las 7:00 am. Pero antes de la primera estación los encomendamos a todos los que nos leen, a los que nos pidieron oración y a todos los que han venido con nosotros en peregrinación. Recogimos una piedrita que simboliza todas las intenciones que llevamos en el camino del Via Crucis. Hicimos el Krizevac meditando con mucha devoción cada estación. A cada uno Dios nos habló directamente al corazón. El camino de la Cruz no es fácil, es cómo la vida. Hay veces que es fácil, otras muy difícil, otras en la que te resbalas, te tropiezas, otras en la que te caes. Pero lo importante es lograr llegar. Cuando llegas a la cima sientes una libertad, una paz y una alegría que nunca el mundo te la puede dar. La vista desde allí es impresionante. Vez montañas de todos los tamaños de color azul que se van desvaneciendo según la profundidad. Siempre he pensado que así debe de ser el cielo.

Cuando bajas de allí nunca puedes ser el mismo. Dios transforma tu corazón y poco a poco lo va haciendo más sensible y más amoroso.

Después del Krizevac directo bajamos a almorzar y luego a descanzar un poco.

Por la tarde cada uno buscó la confesión. Primero nos encomendamos a San Leopoldo para que nos diera la gracia de una buena confesión y así estar listos para poder comulgar en gracia. A Medjugorje lo llaman el Confesionario del Mundo. Son cientos de sacerdotes confesando en todos los idiomas y cada uno tiene una banderita según el idioma o los idiomas en los que confiesa. Hay una gracia especial en Medjugorje. El sacerdote está más dispuesto a escuchar y aconsejar que en otros lugares. Luego la Santa Misa oficiada por Fray Marinko. Wowww!! Que homilía!! Trabajemos en nuestra libertad, hagamos el bien y demos amor sin esperar nada a cambio. Hagámoslo todo con amor y que nuestra felicidad solo dependa de nuestra relación con Dios.

Para terminar el día hicimos una procesión de la Virgen que está cerca de la iglesia al Cristo de las Velas. Encendimos una velita y nos comprometimos a cuidar y velar por que la Luz de Cristo no se apague en nuestras familias. Al final del día comimos en un restaurante espectacular típico Croata, Etno Cuca.

Que Dios los bendiga y seguimos mañana con nuestra peregrinación.


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